Basilio Argimón es el personaje principal del cuento AD ASTRA de Haroldo Conti. "Hacia los astros" relata la historia de un soñador. "...Aquí y allá, en este y otros tiempos, había, hubo siempre algún solitario ejemplar de esa reducida pero inextinguible raza de soñadores que son la sal del mundo y a la cual pertenecen en grado heroico los hombres voladores..."
En su buhardilla, el inventor, no sólo creaba las alas y arreos novedosos para poder volar, imitando a las aves, sino que celebraba una serie de ritos, los ritos de la soledad del hombre o, mejor dicho los de su relación con lo trascendente.
En esta casa nacimos para volar y permanecer como Argimón "... así, en ese momento, suspendido entre el cielo y la tierra, estaba él..."


miércoles, 15 de mayo de 2019

La palangana.



Cansada de servir a pies sucios, hinchados y malolientes y a otros lavajes extraordinarios, se rajó.
Ahora es feliz, se siente maceta y prefiere cactus y crasas antes que volver al agua tibia y salada de entonces.

domingo, 27 de mayo de 2018

Proyecto de vereda. Amamos las plantas.

El jueves 24 de mayo nos levantamos casi al mediodía. Cuando nos pusimos a contar lo que habíamos soñado nos dimos cuenta de que coincidíamos en los relatos.
Así empezó a concretarse este proyecto.

Primer día, 24 de mayo:
Hicimos un cartel con el que habíamos estado soñando. A las 14:00 lo pegamos en el portón del garaje de Argimón y sacamos a la vereda 4 o 5 plantas de Aloe Vera (sábila, áloe de Barbados o áloe de Curazao) en unas botellas de plástico con tierra que oficiaron de macetas.
Fue raro, nos daba alegría y cierta vergüenza o pudor a la vez.



Entramos. Hasta nos olvidamos de que estaba "eso" allí afuera. Nos pusimos a hacer cosas en la casa.
Entre idas y vueltas , llegamos nuevamente al garaje, del lado de adentro.
Desde allí se ven, por una abertura en la parte inferior del portón, las bases de las macetas y los pies de la gente que pasa y se detiene cerca a leer o a tomar una de las plantas.
Con ese asombro clandestino que nos invadía escuchamos el diálogo entre una voz infantil y la de una madre:

-Voy a llevar una.
-No, ya tenemos de esa en casa. Dejale para el que no tiene.
-Pero yo le quiero llevar a tía Leti
-No vamos de Leti ahora. Dejala que después le llevamos de casa.
-Bueno... (con resignación) la dejo pero después dame para la Leti, ¿eh?




Segundo día, 25 de mayo:
El proyecto empezaba a tener más voces. Del día anterior quedaron dos plantas que volvieron a la vereda a las 13:30
A las 14:00 ya no estaban.

Tercer día, 27 de mayo:
A las 11:00 salimos con un arsenal de siete macetitas~envases de queso, crema o similar que contenía cada una una plantita a la que llaman "del dinero" (Plectranthus verticillatus).
Ocurrieron dos hermosas situaciones, casi mientras las acomodábamos. La primera es que se cruzaron las nenas de enfrente con su mamá y nos intercambiaron una plantita de laurel.





Después, entre adultos, mientras las nenas reían felices, hablamos de la necesidad de tener un jardín en la vereda con el que se beneficien todos los vecinos y de la incomprensión de "otros" vecinos contra los que hay que "luchar" porque no sólo no le gustan las plantas sino que también las atacan.
La segunda situación fue el acercamiento de Lili en la bici a quien ya habíamos visto pasar hacia la avenida. Cuando volvió se detuvo y nos dijo que le encantaba lo que hacíamos y que a pesar de que esta plantita ya la tiene, se iba a llevar una que tuviera florcitas. También prometió volver con alguna otra de intercambio.
La imagen puede contener: planta, flor, bebida y naturaleza

La imagen puede contener: flor, planta, naturaleza y exterior

Como nos suele ocurrir, la conversación terminó derivándose hacia la poesía, las tertulias y los encuentros literarios.

No sabemos si vamos a escribir cada vez que salgamos con plantas y cartel a la vereda, porque charlando entre nosotrxs nos pareció que el proyecto "se nos va de las manos", no sólo por las plantitas que soltamos sino también por la proliferación de situaciones que vamos teniendo para contar.
Por lo pronto, el entusiasmo nos llevó a preparar plantitas de falso incienso (Plectranthus Coleoides Marginatus) para la próxima.
Y ahora mismo, antes de que se agoten "las del dinero", estamos escuchando al vecino que mientras habla se muere de risa leyendo el detalle del cartel con la planta del día que junto con las macetas sacamos hoy a la vereda.


miércoles, 16 de mayo de 2018

Dos Veces, Casa.

Una vez y otra vez Dos Veces, Voces se autoconvocó en lo de Argimón. Fue en marzo y en abril.
Y decimos "auto" porque " la de Argimón" es la casa que estuvo habitando cotidianamente, dicho de una manera. En otras palabras decimos que quienes integramos el dúo vivimos en la Casa de Argimón.
Parece extraño ser artistas y anfitriones al mismo tiempo pero lo cierto es que resulta, sin muchas vueltas, una doble alegría por la cual nos debíamos escribir una breve reseña al menos.

Ambos encuentros fueron armoniosos porque a la propuesta de DVV hubo una devolución amorosa de amigas y amigos que asistieron. Devolución de miradas y "miradas", un ida y vuelta de palabras antes, durante y después de la escena, además de gran cantidad de fotografías. La sensación con cada abrazo es intransferible así como con cada sonrisa o el asomo de alguna lágrima.

Habitamos esta casa, como hemos dicho. pero cabe aclarar que nos hemos estado sintiendo cómodos en otras a lo largo y a lo ancho de las presentaciones antes y después del Garaje de Argimón. En casas un poco nuestras. En otras que hemos mencionado en diferentes escritos: Charco, Estancia Los Cuartos, Casa Fuentealba, Fundación Vignes, Casa de Anahí...
¡Y quién sabe en cuantas "casas" más llevaremos nuestro equipaje de voces para ir desplegando y combinando con otras!

También sentimos nuestra la casa en donde estuvimos esbozando los primeros pasos en Tucumán: El Arbolito, profunda casa para más datos.

Al final venimos a descubrir que somos de lo más hogareñxs.

¿Qué nos deparará el camino para los días que se vienen?

¿Las voces cálidas de quiénes nos acompañarán y nos abrigarán como en casa?...

Ya tenemos parte de la respuesta gracias a todas las casas, los patios, las veredas, las calles y a quienes  habitan esos espacios; y lo que es más importante, propuesta renovada de voces, palabras e imágenes, entre otras cosas.






Fotos aportadas por amigxs asistentes el 23 de marzo y el 7 de abril.




Juegos, objetos y alegrías DVV

viernes, 20 de abril de 2018

Voces de marzo y de abril.

DOS VECES, VOCES pasó por La Casa de Argimón el 23 de marzo y el 7 de abril.












Había una vez una bonaerense y un tucumano que se la pasaban escuchando voces. Cierta vez, muchas voces se autoconvocaron y les propusieron encontrarse con sus propias voces. Y Patricia y Daniel no lo pensaron dos veces. Así nació Dos veces, voces. Patricia Morante es poeta, narradora oral y profesora de Literatura. Dany Aráoz Tapia es actor, cantor y escritor, a la sazón políglota. Más allá de las etiquetas “recital”, “obra”, “espectáculo” y otras, ella y él eligen llamar “propuesta en escena” a Dos veces, voces: “se trata –dicen-- de una muy personal antología oral donde textos propios y apropiados celebran su encuentro en una ceremonia de la palabra donde se funden los géneros”. En ese fundirse –que también es fundarse y fundamentarse—asoman cuentos, poemas, canciones en diversos idiomas, diálogos teatrales, voces de la calle, ecos del refranero popular y fragmentos de algún discurso científico. No faltan los poemas “musicalizados”, ni las canciones “desmusicalizadas”, ni otras creaciones anfibias. Dos veces, voces se presenta como “una noche soñada, cantada y contada, con la poesía como anfitriona”.